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martes, 6 diciembre, 2022

Un venezolano pone a bailar a una ciudad de Italia al ritmo caribeño

Luis José Ortega Totesaut abrió su propia academia de baile en Ferrara, Italia. En Bio Art, el venezolano dicta clases de salsa y danzas clásica y moderna, entre otros géneros. Junto al ayuntamiento de la ciudad lleva adelante un proyecto que permite a los jóvenes participar en dos o tres cursos de baile durante el año sin pagar

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Por Rubén Vásquez

Caracas. La danza es el arte en el que el movimiento del cuerpo se sincroniza con una melodía para recrear una historia que transmita emociones. Para muchos es un estilo de vida, cuenta Luis José Ortega Totesaut a El Pitazo, un venezolano que abrió Bio Art (@bio_art_asd), una academia de baile en Italia.

Afirma que desde pequeño siente amor por el arte. Iniciar su propia academia de danza en la ciudad italiana de Ferrara fue para él un sueño hecho realidad. “Este es un sueño que tenía tiempo cultivando. Nunca pensé que sería así de grande. Sobre todo en este último año que he crecido tanto y he arriesgado tanto, pero me he sentido muy satisfecho de la respuesta y de la ayuda de las personas que están aquí y han conocido mi trabajo”, destacó.

A sus 26 años de edad, Luis Ortega cuenta con el apoyo de otros 10 instructores, quienes a través de Bio Art imparten clases de salsa latina, danzas clásica y moderna, moderno contemporáneo, bachata, hip-hop, break dance, buggi buggi y bailoterapia, entre otras. Además, con la ayuda del acróbata Andreo Bellini dicta acrodanza, una especialidad que une el ritmo del baile con las técnicas de la acrobacia.

Un sueño marcado por el baile

Luis Ortega nació en la ciudad de Caracas, donde pasó toda su infancia y parte de su juventud. Sin embargo, en 2013, luego de finalizar el bachillerato, su familia lo animó a continuar su camino en Italia, opción que él ya venía manejando. Señaló que la calidad de vida en Venezuela comenzaba a deteriorarse y la migración se asomaba como una opción para muchos.

“Cuando llegué a Italia era con la mente de que iba a estudiar, tener un trabajo que me diera una entrada inmediata y segura, pero al llegar aquí te das cuenta de que la realidad es otra, sobre todo para los jóvenes, porque en realidad sí hay muchas oportunidades, pero el mundo del trabajo acá en Italia es muy difícil para conseguir un empleo fijo siendo un joven”, sostuvo.

Durante sus primeros años en el país europeo, el joven venezolano se desempeñó como instructor en una academia de baile italiana. Luego fue conociendo personas y creando contactos, hasta que en 2018 logró dar un paso importante con la creación de Bio Art.

“Hay dos partes de Bio Art. Primero, yo trabajaba para otra escuela, pero siempre como Luis. Sin embargo, en 2018 yo estaba con Bio Art con alguien más, pero definitivamente decidí trabajar solo y crear Bio Art en el 2019”, recordó.

Resalta que en Italia está muy presente la cultura latina gracias a la presencia de venezolanos, peruanos y cubanos. “Un punto a mi favor fue el género de la salsa, por ejemplo. En mis clases enseño salsas venezolana, dominicana, cubana, pero todo haciendo una sola fusión y es algo que ha gustado”, aseveró.

El venezolano señala que debió superar una serie de trabas burocráticas para emprender en Italia. Foto Luis José Ortega

No todo es color de rosa

Luis Ortega comenta que su misión es darle la oportunidad a los niños, jóvenes y adultos que quieran conocer y crecer en el mundo del arte. “Nosotros en Bio Art estamos buscando siempre tener un precio muy bajo, para dar la oportunidad a toda la familia de que pueda llevar a los niños o hasta el mismo adulto acercarse al mundo del baile y del arte”, indicó.

Comenta que su público varía según las edades y la época del año. En verano, son los pequeños de la casa los que acuden a la academia para pasar los días antes del inicio del colegio. Los adultos también asisten con la intención de aprender a bailar al ritmo caribeño durante todo el año.

«Tenemos este proyecto con el Ayuntamiento de Ferrara, en el que la alcaldía asigna los fondos y los jóvenes pueden hacer dos o tres cursos durante el año sin pagar. Los preparamos y hacemos tres espectáculos al año; espectáculos amateurs, pero bien elaborados, con mucho significado, con una historia y siempre temas muy actuales”, comentó.

Destaca que emprender en Italia fue un camino lleno de muchas trabas burocráticas. Asegura también que muchas personas dudaron en darle una oportunidad por el hecho de ser joven. Sin embargo, esto no detuvo su sueño. Otro gran reto fue la pandemia del COVID-19, pero pudo mantener la academia a pesar de las restricciones sanitarias.

“El aprendizaje más importante que me ha dejado todo este tiempo fuera de mi país ha sido que no todo es color rosa, como a veces parece. A todos los soñadores venezolanos les digo que soñar es importante, pero más importante aún es trabajar para que los sueños se hagan realidad. Las ganas hacen la diferencia, las ganas y el trabajo son el motor para hacer posible y realidad ese sueño”, finalizó.

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